jueves, febrero 18

TEMPLO DE AMOR





No puedo recordar al tipo bueno que fui alguna vez, al que tomó tu cuerpo como santuario, al que convirtió tus caricias en una religión sagrada, al que compraba flores cada domingo para regalarte una rosa cada mañana de la semana antes del desayuno y después del sexo.

No puedo recordarlo porque no lo encuentro entre tantos tratados que no fueron escritos, porque no fuimos aquellos amantes ordinarios que todos esperaban, no cambiamos nuestras caricias con otras parejas, no hurgábamos en el tiempo para demostrar la inmortalidad

No puedo recordar al tipo bueno que fui alguna vez, prefiero caminar por esas calles y descubrir que la simple respiración de la noche es la huella simple que habita en cada flor, en cada mariposa que sobrevivió a la muerte de una religión porque el amor es una religión que nace desde el alma y bendice el cuerpo desde cada caricia, beso o palabra que florece justo en la inmortalidad del alma y sus constantes historias sobre el desafío del miedo a perder lo que nace sin conocer lo que llega después del primer beso

No puedo recordar al tipo bueno que fui alguna vez, porque no quiero regresar al templo tal vez me acostumbre a despertar sin conocer el nombre de quien me regala los buenos días desde una sonrisa a mi lado porque ya no quería recordarte porque ya no eras bienvenida a esas conversaciones a media noche porque ambos éramos los exiliados de un destino majadero que nació tras el capricho de un amanecer

Ya no quiero recordarte por eso me pierdo en el olvido de mi persona, de mis gestos de mi forma de pensar no quiero tenerte cerca y me voy a lo que no acostumbro hago todas aquellas cosas que jamás imagine no quiero repetir tus huellas para no encontrarme con tu fantasma lo único que no he dejado de hacer es llegar a la vieja catedral y hacer el amor en la ultima banca con un rostro desconocido entre los regaños de un párroco aburrido y la excitación por el tiempo y el descubrimiento.

Ya no quiero recordarte más allá de este nuevo reencuentro de la siguiente conversación al amanecer para no quebrar ese pacto que cuelga en nuestra sonrisa. Ese descubrimiento de que siempre somos nosotros disfrazados de otros para no romper aquellos cristales que impiden el escape. Es el amor, esa religión que nació después de un beso y un par de palabras. No recordarme es solo el pretexto para ser otro, para no ser siempre nosotros, para entender que amarte es lo único que quiero hacer y regresar a nuestros amaneceres entre rosas, caricias y ternura.

1 comentarios:

georgina miguez lima dijo...

la originalidad es una constante en este autor,tiene el don de lo inusual y de sorprendernos lo hemos dicho muchas veces;pero hoy ,la originalidad es otra,esta en usar lo que muchos han usado y seguiran usando porque no pasa de moda,pero en el no es frecuente.En cada parrafo se repite una frase,en los primeros parrafos;"no puedo recordar el tipo bueno que fui',en los ultimos cambia en algo"ya no quiero recordarte",esto en poesia se le ha llamado el leif motiv ;pero lejos de dar verisimilitud a la frase,como es lo usual ,sentimos que comienza a desvirtuarla,por que no puede recordar?,seria un acertijo,no puede recordadar las rosas que regalaba cada manana,los besos y todo lo que hacia hermoso a ese amor;pero despues no quiere,siente temor porque seria olvidarse de lo que fue,porque quiere recordarla en el reencuentro,pero digamoslo con sus palabras."Ese descubrimiento de que siempre somos nosotros disfrazados de otros para no romper aquellos cristales que impiden el escape".
No recordarlo es solo el escape para ser otro,para ser siempre los mismos... el solo quiere regresar entre rosas ,caricias y ternuras,Hay una especie de amor barroco,por el juego de palabras y la contaposicion de ideas.Felicidades por traernos este barroquismo amoroso.....saludos.

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