viernes, febrero 5

EL NACIMIENTO DE LA IMAGEN.




No es la consanguineidad lo que atrae el resplandor de la posibilidad. El nacimiento de la imagen parte de su pluralización en las sociedades antiguas, no de la costumbre o la tergiversación del gesto en palabras, porque el nacimiento es la expresión de la continuidad.

El arte primitivo que reinó la iluminación tenue de las cavernas. La expresividad nula trae consigo el movimiento rústico de las manos, convierte la tosca pincelada en una imagen común para ese instante donde nace, no hay formas de enseñar a sus iguales como aprendió por la sorpresa a matar un antílope o un rinoceronte. La propia sangre vertida en la consagración del banquete que, apenas comenzaba en la gastronómica forma de un asado, sin más aderezo que la perpetuación de la vida por una nueva salida de luna.

No había otra manera de exportar el conocimiento, los tenues gruñidos nada indicaban, los más graves eran el show de la sobrevivencia con sus iguales. El dedo, más tarde los pelos de los animales, sirvieron para emplear la primera pintura de la creación. Que mejor regresión a su nacimiento que su propio soporte: la sangre.

La eternidad no era la posesión sino la confluencia de todas las expresiones que apenas comenzaban a proponer sus delíricas posibilidades y su posicionamiento en el alma del ser humano. Como ente latente permanece a la espera de su partida en el instante ideal para su crecimiento. No estaba presente en el festín del nacimiento la idolatría, el reinado insoluto que nos conduce como seres humanos al portón de la eternidad, conseguir la clave de acceso es la constante querella que enaltece el alma y retroalimenta el nacimiento, porque el universo posee las entradas a las dimensiones, son varias, no hay tiempo ni datos marcados, logras saltar de una a otra solo en la muerte posicional, no así en la transicional.

Una muerte posicional es aquella que separa el alma del cuerpo, que abre la puerta a la transición de una vida a otra dimensión y nuevo posicionamiento en el universo, las dimensiones son aquellas donde circulan las posibilidades, donde el universo posee sus extrañezas. No hay un tiempo destinado para el cambio, puede ser un segundo o toda una eternidad.


No hay regreso después de la muerte posicional, salvo unos pocos casos que han logrado regresar después de unos minutos. La memoria corta solo refleja el mismo caso: una luz, el espacio es pequeño y en esos primeros instantes te recibe el universo en su zona de la perplejidad, donde todo es posible y donde todo puede desaparecer. Esa luz es la marca que rompe un muro imaginario, una protección para cubrir las huellas de la imagen, no podemos partir a la muerte con la experiencia de la vida anterior. No podemos llegar a la nueva reencarnación con la sabiduría. Debemos empezar, como el nacimiento de la poesía, a través de gestos y pequeños gruñidos, no hay palabras, solo expresiones y poesía.

La muerte transicional es aquella que nos provoca la sobrecarga de la imagen, es la condición diaria para sobrevivir escondidos detrás de la felicidad y el olvido. La tristeza es quizás la parte que más atrae la muerte transicional. El abuso de la palabra, la ensoñación, el riesgo que corremos al creer más allá de la realidad que nos circunda corrompe el punto exacto que nos parapeta como equilibrio y caemos en la justa mitad de una muerte transicional. La sensibilidad posee también abundante presencia en la transicionalidad de la muerte ya que el dolor por la incomprensión o el exceso de miel en la realidad atraen la naturaleza explosiva y perdemos la delgada línea entre la sonrisa y el llanto.

El nacimiento no esta regido por la creación. Es la consecuencia directa de un punto de partida donde no hay regresión. La creación rige su presencia, es la potencialidad que sabemos ley o guía, pero no influye en la regresión, no puede porque no rige antes de la partida, aunque si después de la despedida, cuando la imagen busca la reencarnación como surgimiento de su esplendor. La poesía no tiene imágenes propias. Nadie puede consagrar como propias palabras de uso común. El gesto más consagrado es la conjugación de una expresión detrás de un detalle dando paso a la presencia de la imagen a través de la resurrección. Porque ya fue usada, no una, no dos, sino miles de veces. La recepción del ser humano no cae en el sostenimiento de las posibilidades sino en su movimiento ondulante. El peso de la palabra por la consagración no aporta la paternidad de la imagen:

"La imagen como un absoluto, la imagen que se sabe imagen, la imagen como la última de las historias posibles..." (J.L.L.)

Ese es el más alto escalón, la creación divina, el origen de cualquier imagen. No por lo anterior deja de ser propiedad del creador. Solo la posibilidad presencial: el poema compuesto de una sola imagen, tan profunda, contundente y controversial que abrume con su sentido el cambio y no podrá estar sujeto a la paternidad porque la misma imagen repetida en otro suceso cambiará el sentido y la perpetuidad.

Retomemos la imagen visual como nacimiento de la poesía por la voluntad de la creación. La simpleza de una ilusión no es la consecutividad de una expresión. No se debe consentir en aceptar la imagen visual como nacimiento de la poesía porque la poesía ha estado en el destino del universo desde su creación. La imagen visual trae la demostración de la poesía como expresión, como similitud a la acción que no necesita de la letanía para ser adorada.

El mismo camino fue tomado por la palabra quien trae la necesidad de una concentración de ideas para sobrevivir más allá de ese deseo infinito de la contemplación de la luna, fuego y aquellos asados tan simples como el deseo de una conversación que fue surgiendo, como ya expresamos de la necesidad.

La unificación de todos los detalles trae el surgimiento de la imagen tal como la disfrutamos en la actualidad. La forma de expresar las vivencias en correspondencia con un sentido de atracción parte de la perpetua lucha entre la poesía y la realidad. Todo lo que está a nuestro alcance es poesía pero no todos tenemos el don de expresar nuestra visión a través de la conjugación del alma. Porque la poesía parte de la conjugación de todo lo que podemos ver o adorar a través de nuestra alma, ella es quien descifra todas las posibilidades, ella es quien conjuga cada palabra en una catarsis de soluciones que se abre, como catarata insaciable desde nuestro pensamiento a las manos, nuevamente las manos son el producto de la posibilidad de la creación, siempre han estado ahí para ayudar a la comprensión y darle forma al nacimiento.

Los caminos de la creación no son errantes como muchos pueden creer ya que su “sangre” nace en el universo de manera salvaje. El ojo, el gran colector de las adversidades y las grandezas, trae sus largas tenazas para tomar lo que se adhiere desde su raíz para ser catalizado en un delicioso vino que surcará desde la adquisición al metabolismo. El alma traerá los jugos misteriosos para dosificar, domesticar y aislar el sorbo esencial, ese potingue tan sagrado que solo podrá ser tomado desde lo alto, absorbido por evaporación al cerebro para su consagratoria presencia en la retorica o su fino lienzo de cascabeles dorados. No hay domesticación, no habrá una trenza que se proteja de aquellos envoltorios para lápices que abundan en la hipocresía.

La imagen es la solución privada del alma a los problemas materiales que corroen la esencia de la humanidad. No hay puerta trasera para borrar todas las desilusiones. La eliminación de la conquista modificó el estilo y la posibilidad, no hay espacio para romper el universo desde su lado más débil, no lo hay porque nadie conoce cuál es, somos creadores de nuestra primitividad no de nuestro entorno. Somos modificadores y traemos la transformación o la destrucción, pero no tenemos el control del surgimiento. No hay que abrir la consabida urna misteriosa. Ese festín de conocimientos que jamás será empleado para crear un universo y si para su destrucción, el poder de dominar es uno de los defectos que nos impuso la creación para llegar a sus dominios.

La conjunción trae la transformación como cabecera de cualquier posibilidad. No se puede apagar, no hay necesidad de detener el crecimiento del universo solo por un defecto.

El nacimiento de la imagen trae el posterior desarrollo de la poesía. La concepción de la espiritualidad trae el poder a la palabra, la escritura y la lectura fueron la gran demostración de poder, el deseo del creador para mostrar sus imposiciones, el olvido por el egoísmo pudo fácilmente ser la destrucción de la creación por esa debilidad del ser humano por la imposición de su fuerza. No hay misterios, la palabra sabe como romper los hechizos de las brujas, remontar en su corcel de fuego por toda esa gran travesía hasta el resurgimiento de la necedad. La necedad es la creencia noble de una idea para bien o mal sin la posibilidad de control, lo que trae la ligereza. Justo es donde la palabra se abre para llegar a su potencialidad y procrear una imagen indetenible, sin vestimentas absurdas. Su presencia es el gran festín, el sabor más codiciado para romper las consagradas lecturas en simples bocados para alimentar el alma.

1 comentarios:

georgina miguez lima dijo...

Temas filosoficos y escabrosos a veces dificiles de dilusidar,que el autor nos ha traido esta tarde,pero yo soy curiosa y todo lo relacionado con el mundo en que me toco caer ,me atrae.La idea de la imagen en el transcurso del surgimiento del Universo marca un punto muy especial,con la imagen surgen las primers inquietudes ,pudieramos ya hablar de los parientes bien lejanos,de aquellos que habitaban en las cuevas y sabra dios con que pinceles pintaban en sus paredes ,el nacimiento de esa imagen trae las posibilidades de la explosion de la poesia y otras artes del lenguje ,primero no articulado,solo comunicacion,mas tarde iran surgiendo los simbolos y con ellos la palabra.
Nuestros remotos antespasados tenian el espiritu insertato en el cuerpo,y estaban dotados de una poderosa imaginacion,no era aun la razon llegara mas tarde...esas son las primeras imagenes...todo este conjunto maravilloso se ira gestando,y dara paso a la creacion donde el espiritu y la razon se impondran....se abriran nuevas puertas al universo de la creacion y nuevas posibilidades.
muy interesante contado desde la perspectiva de un creador..

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