martes, febrero 2

EL NACIMIENTO DE LA CREACIÓN.




La creación del universo: el encuentro en la posibilidad o la presencia como imagen en el punto exacto del nacimiento es la imposibilidad como observadores del acto de romper la inercia. El estado coloquial: una serie de palabras incluidas en el tratado sobre el mito. La presencia no como observador pasivo sino como creador.

El destino: siete será el número predilecto de un inicio numerológico, con posterioridad la escala siempre en rostro impar, las cruces poseen cuatro caras aparentes, conforman el rompimiento a lo impositivo: uno de los pocos detalles al cambio inicial, aunque al quedar fijada la imposibilidad apareció la triada santa: El padre, el hijo y el espíritu santo o lo que renace en su oscuridad: “El poder, la imposición y el terror”

Siete es la presentación celestial de la creación absoluta. Curiosamente expresada en la biblia como el surgimiento de todo lo que nos rodea, luego llegarían las explicaciones y por supuesto el rompimiento, la conquista, la imposición y poder en la oscuridad a través del manejo de la sociedad.

Toda teoría contraria al surgimiento fue borrada con sangre, calumnias, hogueras y hoy en día, ante la imposibilidad de ejercer la creación a través de su trinomio de costumbres, adquieren la sabiduría o manipulan la información lo cual, es efectivo desde la sensación más no en su real efectividad, ya que siempre aparece el disoluto o la tentación, un desparrame de sabiduría y conocimientos que se abre desde el fondo para traer la contraposición a la teoría como realeza. No hay imposición, es la frescura de una teoría recién cortada, por ello florece, por ello nos sorprende desde su iniciación.

El mundo actual cree en la diversidad, tiene miedo a crear su tiempo a través de una sola posibilidad, no hay retorno a esa época donde no era permitido ver más allá de la doctrina, la sangre y el miedo. Siempre delante: movimiento y gran diversidad de doctrinas, libremente diseñadas para manipular o entender la creatividad, tal vez para esconder el temor o borrar una supuesta duda creada por el compromiso de un sistema impositivo.

La presencia: ser el creador es una supremacía, controlar cada detalle, cada gesto, conocer de antemano el momento justo donde al caer una gota de agua de manera continua abrirá en cada golpe una micronésima del camino, esa tendencia a recorrer en un espacio mínimo el sentido de la creación. No será por mucho tiempo el control: el propio desarrollo de los acontecimientos generará nuevos destinos, puntos de partida para romper el punto de opresión del caos. No existe el creador, más allá del mito o ese deseo de obtener un extra en la necesidad o el miedo, la perdida de todo en un instante o la adquisición de un punto, un inicio, el caos generado de una necesidad, lo que pierdes es el rompimiento no la disolución, hay que estar claros, no existe el creador, pero si existe el rumbo y la permanencia, simples enganches para recorrer el universo detrás de una línea imaginaria que marcará el rumbo de tu caos.

Por la razón anterior descubrimos que el destino es la similitud del tiempo generado por el nacimiento de un punto. Este tipo de teoría proviene de una sencilla y enreversada teoría que borra al creador del hombre creado por el hombre. El big bang o la gran explosión de una súper nova es la teoría más reciente. El gran borrador de la creatividad, aunque creatividad justamente es la palabra para definir esta teoría que rige su curso en la observación y la modernidad. Tampoco puede ser la perfección, la espera para la demostración 150 millones de años, no es mucho si en cada resurrección no se perdiera el sentido del aprendizaje con el nacimiento, con la renovación del cerebro. Existe la posibilidad como toda teoría de ser probada más allá de su concepción y es justo en este instante donde regresa el caos como teoría que rige el desarrollo, no el nacimiento, aunque ciertos detalles marcan el surgimiento en el instante donde rompe el primer segundo: el click a la agonía o la supervivencia.

La creación parte del destino en una línea imaginaria, no hay registros ni los podrá haber. Un objeto que parte desde un punto determinado hasta un punto acordado jamás podrá repetir su camino exactamente de la misma manera incluso si se repitiera milimétricamente cada paso. El simple desgaste del paso anterior imposible de detectar por la pupila provocará alteraciones tan sensibles que imposibilitará la repetición. Justo en lo anterior nace la teoría del caos, la resurrección y la infinita posibilidad porque en cada línea comenzará su tránsito por un destino totalmente incierto y jamás parará, no habrá retorno, no hay fin, porque el alma va y viene en diferentes cuerpos, la resurrección es provocada justo después del rompimiento o el nacimiento, es común creer que la vida tal cual la conocemos se vive hasta el momento de la muerte natural del cuerpo humano y es un error.

El conocimiento de la teoría del caos demuestra, como demuestra la teoría de la santa trinidad o el big bang, que el hombre surgió justo en el nacimiento de la imagen, no hay vuelta atrás, no es necesaria la explicación para una conformidad. Cada teoría explica el tiempo, la confrontación, la creación de maneras diferentes para mostrar el poder y su estadía en la universalidad. La diferencia radica en el control: La triada santa impone su doctrina a través del miedo sugestivo, el big bang coloca su doctrina en la sugestividad, llegando al mismo final de la santa triada a través del miedo. El nacimiento a través de una explosión y la teoría no tan popular de la desaparición por la misma causa atraviesa el punto del conocimiento, hay rupturas que atraen en la desesperación. El conocimiento manejado por el propio destino corroe su efervescencia.

Existe la posibilidad de la creación a través de la manipulación, la gran explosión para el punto final surge de la misma raíz del gran final de la triada. En ambos casos el la destrucción. El caos, como teoría de la creación marca el inicio al punto cero, el que nadie puede determinar en la inmensidad del universo, porque no aparece el registro, no hay conveniencia de su presencia. El conocimiento del punto inicial puede representar la destrucción del universo. El camino, o los múltiples caminos recorridos por la teoría del caos radican en su versatilidad, en ese conocimiento que abre la estructura de la imposibilidad. Una curva con incontables vueltas y parábolas, un camino tan marcado como inexistente, no hay repeticiones, no existe esa posibilidad por el desgaste y las condiciones, es irrepetible. El hombre posee dos marcas que adquiere en su recorrido inicial: las huellas dactilares y la retina ocular, jamás de repiten en el transcurso de una vida, son irreconciliables. El secreto está en los años, trescientos sería el límite para no caer en la repetición. El problema no consiste en encontrarse dos personas con la misma marca sino que los seres humanos han empezado a coleccionar sus marcas de nacimiento, quizás al paso del tiempo, cuando transcurra el primer ciclo de reciclaje y retornen los cuerpos del pasado se podrá encontrar que una marca que ahora pertenece a X era de Y hace trescientos años atrás. No será el punto de unificación porque no es X que vuelve a ser X, sino X que pasa a ser Y.

No será tampoco la misma alma que se posesiona de ese cuerpo sino otra y lo más seguro que sea de diferente clasificación. Una especie de mutación burlesca por la violación de la información por parte del orden que establece el caos. Nacerá el caos dentro del caos, pero todo tendrá solución en la creación, porque el ser humano encuentra la salida con la creatividad y no con la fuerza. Una búsqueda que llegará por la necesidad de la salvación. Es el milagro, el nuevo nacimiento.
La conformación de un estatus que parte justo en la imagen que recubre el alma: el ser humano tal cual lo conocemos, errores, virtudes, conocimiento, expresiones que conformarán el espectro de la creación, la velocidad con que las líneas imaginarias circulan en el espacio sin encontrarse en su paso unas a otras, la verdadera poesía en su esencia más noble: la creación.

2 comentarios:

Rodsana dijo...

La creacion ,principio de todo lo imaginable e inconcluso de la madeja de la humanidad,irrevlante en muchos conceptos de la monotona vida del mundo actual , siendo a la vez la fuerza motriz de este mundo moderno en el cual sus consecuencias se palpan a simple vista ya sea por destino marcado o simple coincidencia de la cotinianidad.Reflexiones........seran?solo el poeta lo sabe ........

georgina miguez lima dijo...

cuando nace la imagen,tambien surge la explosion de la poesia,los primeros hombres tenian la imaginacion incertada en el cuerpo,dotados de una vigorosa imaginacion,entonces aparecen las imagenes universales fantasticas y poeticas,todo un conjunto maravilloso que seguira gestandose y dara paso a las manifestaciones artisticas...

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